Las lecciones que he aprendido un año después de graduarme

Habla con cualquier persona que se haya graduado recientemente y te dirá lo mismo: el mundo laboral no es color de rosa. Requiere de pantalones y muuucho esfuerzo para estar a la altura. Me gradué hace un año de la licenciatura de Relaciones Internacionales y mirando hacia atrás hay ciertas cosas que me hubiera encantado saber. Por eso, decidí compartir mi experiencia y las lecciones que he aprendido.

Encontrar un jefe que te inspire puede ser lo más gratificante que te pase. En mi caso tuve la suerte de caer en manos de dos cracks. Ellas me han enseñado TODO lo que sé y por eso estaré eternamente agradecida. El hecho de que alguien sepa lo que hace y esté dispuesto a compartir contigo su conocimiento vale oro. Tómalo, sácale jugo, empápate de consejos y aprende de las correcciones. Pero sobretodo, agradece la paciencia. Si tienes un jefe que te inspire, estás del otro lado. Ahora, si tu jefe no te cae bien, no todo está perdido porque seguramente tienes ALGO que aprender, por algo él o ella está ahí. Sólo tienes que poner atención a los detalles y sacar todo lo bueno de tu situación.

No te compares. Seguramente lo has escuchado un millón de veces pero no hay mejor consejo que te pueda dar que este. No te agobies si tu amigo, primo o hermano tiene el trabajo perfecto y tú no…con el tiempo lo vas a encontrar. Una vez vi un post en facebook que me abrió los ojos y resume a la perfección lo que te quiero decir. Desde ese momento aquella reflexión se convirtió en mi moto de vida (¡bendito el que lo escribió!):

“Hay alguien que se graduó a los 22 años, pero tuvo que esperar 3 años para encontrar un trabajo que realmente le gustara, y hubo otro que se recibió a los 26 pero encontró un buen trabajo al mes de graduarse. Hay quien se convirtió en CEO a los 25 y murió a los 57, y está el que se convirtió en CEO a los 50 y vivió hasta los 90. Todo funciona en base a nuestro “huso de horario”. Las personas sólo pueden vivir cosas a su propio ritmo. Puede parecer que tus amigos estén más adelante, o que estén más atrás, pero ellos están en su momento y tú en el tuyo. Vive con paciencia, se fuerte y cree en ti mismo. No estás tarde, no estás temprano…estás justo a tiempo.”

La talacha es necesaria. Hay que ubicarnos y ser humildes. NO esperes que vas a llegar a una empresa a tomar las decisiones más importantes (por más ganas que tengas o por más sabio que te creas). Seguramente vas a empezar haciendo lo que en México llamamos “la talacha”. Ese trabajo que nadie quiere hacer y que al becario o al nuevo le toca. Siento decírtelo, pero en algún punto de tu vida lo tienes que hacer porque sin “la talacha” el producto final de una operación no existiría. Si te toca sacar las copias, acéptalo con una sonrisa. Como una vez me dijo mi papá: aunque vendas quesadillas, hazlo con tantas ganas hasta lograr largas filas esperando. Así que si te toca hacer este tipo de trabajo recuerda que nada es para siempre. Hazlo con buena disposición, es lo que te toca.

No hay nadie mejor para pedirle consejos que tus papás. Ni tu tío, ni tus abuelitos, ni tus amigos, ni NADIE, te conoce mejor que tu papá o tu mamá. No te hagas bolas cuando no sepas qué hacer y siéntate con ellos a tener una larga charla cuando estés perdido. Ellos tienen un largo recorrido caminado, aprovecha su experiencia y consejos. Los papás son los que te van a decir la neta en la cara, sin pena, directo y al grano. Además, ellos conocen tu situación económica y personal a la perfección y por ende son los que están mejor calificados para ayudarte a tomar las decisiones adecuadas.

El “hubiera” no existe. Es típico, sales de la carrera después de cuatro años y sólo tienes claro una cosa: “hubiera estudiado otra cosa”. Seamos honestos, ¿vas a empezar desde cero otra licenciatura? Seguramente la respuesta es no. A menos de que quieras ser doctor, abogado, psicólogo o algo en donde se requieren conocimientos específicos para ejercer no vale la pena que empieces de borrón y cuenta nueva. Muchos dicen que la carrera es formativa y no puedo estar más de acuerdo. Es en el trabajo en donde vas a aprender las herramientas necesarias. Mejor preocúpate en encontrar un trabajo que te guste y por ahora, enfócate en aprender a través de la experiencia. Lo que aprendiste en tu licenciatura SEGURAMENTE te servirá de algo y sino ya tomarás un curso, diplomado o maestría. Así que por el amor de dios, no te tortures y olvídate del “hubiera”.

Atrévete, te sorprenderás de lo que eres capaz de hacer. Eres el nuevo y tal vez el que menos conocimiento tiene en toda la oficina. Ojo, eso no significa que estés condenado a quedarte callado. Si tienes una opinión o idea DILA. Nunca sabes, puede ser que resulte la mejor de la mesa. Y también, si crees que puedes hacer algo, levanta la mano. Repito, te sorprenderá lo que eres capaz de hacer una vez que termines un trabajo. El chiste es atreverse. Las posibilidades son infinitas y puedes ganar mucho más cuando te avientas al ruedo, ¿o no?

Nadie espera que sepas. Eres nuevo, es tu primer trabajo, no te rompas la cabeza por encontrar respuestas tú solito. Pregunta cuando no sepas porque es MUY normal que no tengas idea de qué hacer en tus primeros días de chamba. No te debería dar pena y cuando estés en esa situación recuerda que hasta el CEO de la compañía empezó por donde tú estás. TIP: cuando le entregues algo a tu jefe, siéntate junto a él o ella cuando te haga correcciones. Es de los errores de donde más se aprende. 

Cree. Encuentra un proyecto en el que creas. NADA te va a motivar más en la mañana que ir a trabajar en algo a lo que le tengas fe. Ni la paga, ni tus compañeros de trabajo, ni el lugar en donde estás, va a ser más grande que la razón por la que haces tu trabajo (te lo digo por experiencia).

Recuerda que estas lecciones son las que YO he aprendido en MI camino, no tienen que ser iguales a las tuyas. Cada uno hace su propio recorrido y no hay experiencias buenas o malas, son sólo las que nos toca vivir a cada uno. Felicidades por tu título o casi título, estás por empezar la etapa más increíble de tu vida. Sé paciente y bienvenido al mundo godin.

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