Let’s talk about sex baby: qué es y dónde está el punto G

El punto G es más mítico que un minotauro. Hay gente que jura con golpe de pecho que es la única manera de tener un orgasmo, hay otros que desmienten su existencia y unos que hacen excavaciones con casco y linterna para encontrarlo. En resumen, queremos saber si existe, qué es y dónde encontrarlo.

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Un poquito de historia … ¿De dónde viene el punto G?

El punto G se acuñó por primera vez con el ginecólogo alemán Ernest Gräfenberg. Tras huir del régimen Nazi, se quedó en Estados Unidos y se dedicó a hacer un estudio en donde se “descubrió” el ahora tan enigmático punto G. En éste, el punto G se denominó como una zona erógena que se eleva al tacto, situada en la parte interior de la vagina cerca de la uretra. Al estimular esta zona puede que la mujer llegue a un orgasmo y posiblemente secrete un líquido, hoy llamado eyaculación femenina.

Después de este estudio, otros doctores y sexólogos han metido un poco de su cuchara para hablar de esta zona. Masters y Johnson (que ya los hemos mencionado en otras notas) al no darle la importancia que tenía, hicieron que el punto G perdiera un poco de atención. No fue hasta los 80 cuando se hizo un estudio como tal de lo qué es el punto G y le dieron su nombre y apodo (Punto Gräfenberg … el chiste se cuenta solo). Alice Kahn Ladas, John D. Perry y Beverly Whipp fueron los responsables en separar el punto G de la eyaculación femenina y lo denominaron un zona erógena que llevaba a un orgasmo a través del coito.

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En el 2008 se revivieron los estudios para desmentir que el punto G existía, después se dijo que si existe pero que no todas las mujeres lo tienen, luego que es un conjunto de órganos que cuando se estimulan todos es lo que lleva al orgasmo. Hay otros que dicen que es un a membrana, que es una extensión del clítoris, o que ya de plano que están locos y no existe porque no se ve ni se siente.

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El punto G …

La desaparición de Amelia Earhart es más factible que el punto G, entonces lo único que tenemos que decir, es que hay que explorarlo nosotros para ver que onda. Puede que exista, puede que no. Lo que sí es un hecho es que solo el 18% de las mujeres pueden tener un orgasmo vaginal sin estimulación alguna y chaaance tiene que ver con el punto G.

Spoiler alert: los hombres también tienen un punto G (que denominan H por Hombres) y es un territorio un poco inexplorado por su locación y miedo a dañar su masculinidad. Está en el recto, pero eso lo explicamos al rato.

¿Por qué me tendría que importar si ni siquiera se que existe?

La gente cree en religiones, santos, ángeles, cartas del tarot, destino y muchas otras cosas como para no darle el beneficio de la duda a este ente mitológico que se llama punto G. Lo importante es que lo veamos como una manera de probar con nuestra sexualidad y experimentemos cosas que nos hagan descubrir uno de los misterios del universo.

Si no sabemos si Dios o el monstruo de las nieves existe, a lo mejor sí podemos demostrar la existencia del punto G y no necesitamos pasar a un plano supraterrenal o adentrarnos en las heladas corrientes del Himalaya. Lo único que necesitas es tiempo, ganas y esfuerzo. Todo desde la comodidad de tu casa.

Este es un gran incentivo para que nos quitemos los calzones y vayamos a probar.

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Mujeres: dónde empezar la exploración y qué elementos llevar contigo

Necesitas: tu cuerpo, una cama (sillón, silla, piso, lo que se te antoje), un estímulo y ganas de empezar.

Recuerda que la masturbación es una parte muy sana de conocer tu cuerpo y también una manera de comunicar lo que quieres con tu pareja. Entonces exploradora, es tu momento para que descubras que es lo que está pasando por el polo sur de tu torso.

Parte de las creencias del colectivo es que la manera más efectiva de descubrir el punto G es con tus dedos. Puedes introducir dos o solo uno y estimular la parte superior del canal vaginal. Mueve tus dedos como si le estuvieras diciendo a alguien “ven aca” y prueba con las sensaciones. Así como la Britney.

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Antes de llegar de lleno a un excavación de caverna estimula las zonas erógenas de tu cuerpo (pezones, clítoris, y la parte externa de los labios vaginales). Puedes usar lubricante si necesitas una ayudadita, pero acuérdate que también es un momento íntimo contigo.

El sentimiento varía en cada persona al igual que los orgasmos. Si te gusta adelante y ve hacia donde te lleva, y si no te gusta tampoco te apures. Es cuestión de que experimentes y que veas que es lo que mejor te va.

También puedes usar juguetes sexuales que están diseñados para estimular el punto G. Ayúdate con lubricante para ver que es lo que te gusta más. Busca en tu tienda de preferencia o te dejamos un par de opciones aquí y aquí.

Hombres: no tengan miedo y abran sus horizontes

La masculinidad es un concepto o como más me gusta denominarlo “una construcción social”, ya que se “construyó” lo que significa ser hombre y en especial un hombre macho. La masculinidad los afecta de tantas maneras que amerita para un artículo por si sólo pero hoy nos queremos enfocar en su sexualidad.

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La penetración es la manera “ideal” para poder conseguir un orgasmo, sin embargo el punto H los invita a que prueben con su cuerpo. Los hombres también tienen zonas erógenas que no están en el pene; el punto H es una de ellas.

Es también conocido como glándula prostática. Se encuentra a unos 7 cm (give or take) dentro del ano y muy cerca de la próstata. Los expertos lo describen como una glándula del tamaño de una nuez. Está sobre la parte que separa el pene y el ano y al ser estimulada ayuda con que los orgasmos sean más intensos y placenteros.

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Al igual que el punto G femenino no se sabe si realmente haya un diferencia muy grande al estimularlo o no. Repito, es cuestión de cada quien y si se quiere llevar a cabo la exploración.

Lo que sí sabemos es que es una estimulación más prolongada y más intensa, pero también más tabú ya que está muy relacionada con la homosexualidad (que realmente no tienen nada de gay a menos de que te atraiga un hombre y eso también está bien). Pero los hombres que lo han llegado a probar aseguran que ha incrementado el placer sexual al igual que la confianza con su pareja y con ellos mismos.

La manera más fácil de poder estimularlo es que haya consenso (obviamente) y un muy buen estado de relajación. Se puede estimular el pene al igual que el ano antes de poder introducir lo que sea. Ya que se dilate un poco (que es lo que pasa también con el cuello uterino de la vagina) es seguro introducir los dedos para estimular el punto G. Usa lubricante, mucho, y asegúrate de que tu pareja (o tú) respondan bien a los estímulos. Si ayuda, también puedes usar juguetes sexuales que pueden echarte la mano para ir acostumbrándote. Y las mujeres también lo pueden intentar, pero esto igual es tema para otra plática.

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Ojo, si te gusta está excelente y si no también . Es cuestión de que pruebes y decidas cual es la tirada en cuanto a tu sexualidad.

Conclusiones finales

El oceano es tan profundo que no sabemos qué es lo que está ahí. Imagina que tan complejo es tu cuerpo que el punto G sigue siendo un enigma después de tantos años de existencia. Date el tiempo de explorar y de descubrir las cosas, lo más importante es tu seguridad y lo cómod@ que te sientas. Cierra las puertas de tu cuarto y saca lo que tengas que sacar, es momento de que descubras cuál es la verdad tras el puto G.

Los invitamos a que nos manden algún tema que les interese saber. Ustedes dicen y nosotros investigamos. En los comentarios está perfecto y si les da pena, contáctenos por DM en nuestro Instagram o en Facebook.

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